Bio

Estudié Arte dramático en Zaragoza y trabajé para la Cadena Ser durante cinco años mientras seguía el rastro de una llama que encendieron en mí, Manolo Cano (actor de doblaje) y Ana Arce (locutora de la Cadena Ser): El misterio de la voz, su poder, su belleza.

Asistí en 1989 al único curso organizado por los actores de doblaje de Madrid. Paseo con orgullo el haber sido apadrinado por una de las voces más emblemáticas de la historia de la radio y del doblaje en España: Matilde Conesa.  Dos meses después, me contrataron en los estudios Sincronía, el más importante de Madrid en aquel entonces. Desde ese momento y hasta ahora he trabajado en infinidad de películas, series y documentales.

Actor de doblaje Alfonso Manjavacas, fotografía de la Biografía

Dirección de Doblaje

En la publicidad de voz confluyen, condensadas, todas las artes y técnicas que el actor de doblaje tiene que desarrollar a lo largo de su carrera: La Técnica Vocal para lograr una dicción clara, precisa y rápida y el dominio de la verdad en todos los registros emocionales.

Pero habría que añadir dos aspectos más para ajustar el perfil de todo el que se dedica a la publicidad de voz: Por un lado, voces con presencia, es decir, con una marcada vibración sonora. Y por otro, un arte o quintaesencia que la persona debe saber poner en la voz para hacer atractivo y brillante cualquier texto locutado.

De todo ello se puede deducir que los tipos de personas (locutores) que acceden al mundo de la publicidad, tienen, en una u otra medida, esos cuatro aspectos (técnica vocal, verdad en las interpretaciones, presencia en la voz y arte en la voz) Siendo dicha medida, proporcional a la regularidad e influencia que llegan a tener en el entorno publicitario.

He doblado como protagonista entre otros actores a Keanu Reeves, Campbell Scott, Simon Baker, Michael Rapaport, Michele Riondino, Alessandro Siani, Donnie Yen, Yanic Truesdale, Simon Luca Oldani, Michael Irby, Michael Ealy, Cristoph Maria Herbst, Hwang Jeong-min… He participado en las principales series de televisión de los últimos años: Urgencias, Los Soprano, Fraiser, Sensación de vivir, Ley y Orden, Lizzie Mcguire, Las chicas Gilmore, Hanna Montana, The Unit, Alerta Cobra, Prison Break, Anatomía de Grey, Colgados en Filadelfia, The good wife, Arrow, Castle, True Blood, Zoo, Les revenents, The players, el Joven Montalbano… sin olvidar las de animación: Oliver y Benyi, Pokemon, Los Simpsons, Padre de Familia, South Park, Naruto…

Al mismo tiempo fui desarrollando una faceta que siempre ha estado conmigo: la escritura. Realicé dos años de guion cinematográfico en la escuela de Pedro Loeb, dos veces nominado a los Oscar de Hollywood. Tuve como profesores, entre otros, a Javier Fonseca, (“Aquí no hay quien viva”, “A tortas con la vida”, etc.), David Planell, (“La casa de los líos”, “El comisario”, “hospital central”, etc.) y Fermín Cabal, guionista, dramaturgo y autor de renombre en el panorama teatral español.

Poco después empecé a adaptar y ajustar guiones para el doblaje de películas de la mano de Javier Dotú y descubrí algo que siempre intuí: Que era una labor que estaba hecho para mí. La adaptación y el ajuste de una película es un trabajo artesanal donde el aspecto creativo tiene obligatoriamente que convivir con el orden y la precisión.

Se empezó a hablar bien de mis trabajos como adaptador y ajustador. De ahí a dirigir el doblaje de películas solo era cuestión de encontrar a la persona que me diera su confianza. Y la encontré en Jorge Sánchez Estrade, director de Multidesign, un pequeño estudio de Somosaguas.

En los casi siete años que han pasado desde ese momento he dirigido más de 80 películas y he tenido la suerte de que se me revelaran dos cosas muy importantes:

La primera, que, junto a mi bagaje artístico, lentamente consolidado en treinta y dos años de profesión, se fraguó un lógico y profundo conocimiento de las dificultades que el actor tiene cuando está delante del atril. Lo que facilita enormemente la labor de dirección.

Y la segunda, que, como director de doblaje, tener la responsabilidad de acabar una obra audiovisual en la que tantas personas han puesto lo mejor de ellas para crearla, es un honor que colma profundamente mis expectativas profesionales e impulsa continuamente, desde el amor a mi trabajo y a las personas que me ayudan a realizarlo, mi búsqueda de perfeccionamiento y transformación humanas.